Miguel Ángel Calderón, director de Comunicación de Amnistía Internacional: “Es fácil cometer errores con una situación tan cambiante”

Tenemos una nueva entrega en nuestra serie de entrevistas con directores de comunicación de grandes compañías y organizaciones con motivo de la crisis que ha provocado el coronavirus. Hemos hablado ya con Anaïs Pérez Figueras, directora de comunicación de Google España y Portugal; Romina González Galetto, Regional Manager de Hootsuite en España; Miguel Ángel Uriondo, director de comunicación de Globalia; Pilar Urreta, responsable de comunicación externa de Ricoh; Pedro Serrano, director de marketing de Milanuncios y José Luis Arranz, director de Comunicación de HP. Hoy nos salimos de las multinacionales para hablar con Miguel Ángel Calderón, director de comunicación de Amnistía Internacional España.

¿Cómo estás viviendo, desde un punto de vista profesional y de comunicación, este momento?

El surgimiento de esta pandemia ha sido algo que no nos podíamos imaginar. Siempre planificas tu trabajo de comunicación y el de tu equipo tomando en consideración las condiciones de contorno en las que trabajamos -sociales, políticas, económicas, etc-, e intentas anticiparte a esas condiciones de la mejor manera, pero que lance la primera piedra quien estuviera preparado para esto… Ahora bien, desde el punto de vista estrictamente profesional, intentando dejar de lado el drama humano y social que estamos viviendo, se trata de un experimento que no se vive dos veces, y en esa medida estoy intentando aprender de algunas dinámicas a las que estamos asistiendo y que en la vida normal no se dan con tanta intensidad, como, por ejemplo, la importancia de la comunicación positiva y emocional. O las dinámicas que se han creado en redes sociales en una situación de tanto estrés social.

¿Cómo se ha gestionado desde Amnistía Internacional el flujo de la comunicación?

El inicio de la pandemia y del estado de alarma en España fue un shock al que tuvimos que dar respuesta con rapidez. De repente todo el equipo de Comunicación estábamos teletrabajando, aunque ya teníamos en marcha un plan de teletrabajo de bajo perfil en la organización que nos ha ayudado mucho a coger más deprisa las riendas del teletrabajo integral. Me consta que en otras organizaciones no ha resultado tan fácil. Digamos que salvo cuestiones puntuales, nuestro nivel de actividad es equivalente al que teníamos anterior a la crisis, aunque lógicamente el confinamiento nos ha impuesto una serie de limitaciones, como, por ejemplo, la imposibilidad de realizar grabaciones audiovisuales con la libertad que teníamos antes, o determinadas acciones de PR que involucraban contactos personales.

Por otra parte, para una organización de defensa de los derechos humanos, en esta situación de pandemia hay un espacio natural de trabajo para nosotros, de modo que al shock inicial le ha seguido un periodo en que hemos ido recuperando el impacto en medios de comunicación con nuestras noticias y también hemos intensificado nuestro trabajo en redes sociales, con buenos resultados.

Para ti, ¿cuál habría sido la manera ideal de afrontar esta crisis desde un punto de vista de PR?

Creo que las conclusiones sobre el trabajo de PR y comunicación en general en el contexto de esta pandemia están todavía por escribir, no creo que nadie tenga una visión objetiva de cuál habría sido la estrategia ideal. Lo que sí puedo decir es que, por ahora, las estrategias de comunicación que mejor nos han funcionado son las que apelan a sentimientos positivos, a la esperanza, a la defensa y protección de aquellos que están en primera línea de batalla, a los colectivos vulnerables, y a las que apelan a esa humanidad compartida que es la razón de esta crisis, pero también su solución.

¿Qué peculiaridades presenta una situación como esta para una institución como Amnistía Internacional hablando en términos de comunicación?

Peculiaridades todas y ninguna. Digo “todas” porque como digo esta situación de pandemia es de una naturaleza nunca vista entre la gente en España, no así en Corea del Sur, por ejemplo, donde ya vivieron el zarpazo de alguna epidemia previa, como el SARS, y es complicado auscultar y sobre todo anticipar cuales son las expectativas de la gente en relación a tu comunicación, en un contexto de máxima ansiedad y sensibilidad. Y digo “ninguna” porque en realidad nuestro trabajo es el mismo de siempre: asegurar que los responsables de proteger y defender los derechos humanos lo hacen, y que nadie se queda atrás.

¿Cuál ha sido el mayor reto para ti? ¿Teletrabajar con todo el equipo, desconectar…?

Yo creo que el mayor reto al que nos enfrentamos está en lo que decía antes: saber escuchar, analizar y anticipar las expectativas de las audiencias en esta crisis, y darle una respuesta coherente desde nuestra comunicación. Amnistía Internacional hace un trabajo relevante en esta crisis, la clave es cómo trasladarlo a las audiencias con honestidad, mesura y sentido de la oportunidad. Es fácil cometer errores con una situación tan cambiante.

¿Crees que esta situación hará que cambie algo en la forma de comunicar de las empresas/organizaciones?

Yo creo que está suponiendo un espaldarazo, no sé si definitivo, a la comunicación digital y al teletrabajo. Y ha vuelto a demostrar la importancia que tiene luchar contra las noticias falsas desde el rigor y la reputación adquirida.

Como ciudadano y persona que consume mucha información en los medios de comunicación, ¿qué opinas de la cobertura que se está haciendo?

Es una pregunta muy difícil de responder, porque no creo que se esté haciendo un tipo de cobertura en particular, hay muy diferentes estilos dependiendo de los medios… A mí personalmente me parece que aporta más valor la cobertura basada en el análisis riguroso de datos contrastados. Nunca jamás, por ejemplo, se han difundido tanto en medios de comunicación pública informes de investigación sin la más mínima revisión, creando situaciones de confusión y alarma. Creo que hay demasiada “opinión” que lo único que crea es mucho ruido, en un momento en que la gente lo que necesita es esperanza y claridad. Desde Amnistía Internacional es al menos lo que estamos intentando hacer.