«Cuando haces las cosas bien, la gente no está segura de si has intervenido o no»

qué tiene que ver el Dios que se le aparece a Bender en Futurama con la comunicación y el marketing

Bender habla con ‘Dios’ en Futurama

Publicado por Carlos Hergueta

En el episodio de Futurama Un Dios entre nosotros (Godfellas, en VO), un Dios que habla binario instruye a Bender sobre cómo ejercer de divinidad. ¿Hay Dios o no lo hay? Y si lo hay: ¿es realmente divino o es un ser creado por el hombre o por otra raza superior que nosotros interpretamos como divino? Son algunas de las interesantes preguntas que plantea este episodio.

De todas las cosas que dice este ‘Dios’ a Bender, hay una particularmente interesante y que, al mismo tiempo, permite a los agnósticos poner en duda la existencia de un ser superior y a los creyentes defenderla: «Cuando haces las cosas bien, la gente no está segura de si has intervenido o no». Además, también es una frase aplicable a las distintas acciones que una compañía puede emprender en la actualidad, en el mundo virtual o en el real, aprovechando la naturaleza creativa del ser humano y viralidad del online.

¿Se puede «inceptionar», como ocurre en la película de Christopher Nolan Origen, una acción de marketing? Por supuesto que sí, pero conseguir que se origine y parezca espontáneo, que sea imposible ver que nació con un fin comercial, no es nada fácil.

Hace algunos días, una curiosa anécdota se hizo popular en Internet: los empleados de dos edificios se enzarzaron en una «batalla de post-its». Todo empezó con la palabra «Hola» escrita con estas etiquetas en la ventana de uno de esos edificios. La nota recibió respuesta desde el otro lado de la calle, en las ventanas de sus vecinos.

guerra de post-it en las ventanas

guerra de post-it en las ventanas

Poco a poco, los empleados de uno y otro edificio -al parecer, poblados de empresas de marketing y publicidad– fueron subiendo sus apuestas, con dibujos cada vez más y más elaborados, desde la cara de Spider-Man hasta una mano soltando un micrófono (con animación en ‘stop-motion’ y todo). Según los medios de comunicación, la empresa responsable de los populares post-it, 3M, se implicó en esta «guerra» espontánea, regalando «munición» a las compañías para que pudieran realizar sus creaciones en las ventanas.

guerra de post-it en las ventanas

guerra de post-it en las ventanas

guerra de post-it en las ventanas

¿Realmente fue esto algo espontáneo o nació de la mente de algún creativo?

Parece plausible pensar que el desarrollo de esta anécdota fue natural, orgánico. Resulta descabellado pensar que todos los empleados de todas las empresas que se sumaron a crear dibujos estaban a sueldo de 3M o una agencia para crear una divertida acción que ponga en valor la marca Post-It. La cuestión es cómo nació. Quizá los creativos que trabajan para la marca fuesen los encargados de disparar primero y en volcar la historia en Internet, donde se viralizó.

En cualquier caso, si fue algo forzado o no, si fue una divertida anécdota o una estudiada acción de marketing… no he tenido forma de saberlo. La versión «oficial» es que fue algo 100% espontáneo. Pero yo lo dudo un poco. Llamadme desconfiado.

Gracias a la viralidad de Internet, es posible crear historias que crezcan de forma orgánica y sacar provecho de ellas. Asociándolas a tu marca directamente o con mensajes que de los que puedas sacar partido de forma natural, con acciones paralelas. Es habitual que agencias o marcas «creen» un ‘hashtag’, vinculado o no a ellos directamente, en Twitter, por ejemplo. Sería como lo ocurrido con la batalla de post-its, pero en una red social. El usuario encuentra una historia con la que se siente vinculado y contribuye a su desarrollo, sin darse ni siquiera cuenta de que está ayudando a una compañía a fortalecer un producto o una marca.

Como en Origen, para que se produzca el «inception» en marketing o comunicación, el sujeto del experimento no debe de ser consciente de que la idea le está siendo inoculada, porque entonces todo perderá la magia y existirá la posibilidad de que nadie se suba al carro, ya que eso implicaría hacer publicidad gratis. Si todo ha salido bien, si la idea ha echado a correr de forma natural, la bola de nieve se hará grande. Y cuando todo pase, nadie tendrá claro quién está detrás de lo que ha ocurrido, si ha sido real o no, si la peonza se cae o sigue girando.

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