Monthly Archives: noviembre 2016

Freddie Mercury, el mejor ejemplo de marca personal

Vaya por delante que escribo este post desde la subjetividad más absoluta. Soy un fan enfermizo de Queen desde que mi padre me los descubrió al comprar en Simago la casete de «Made in Heaven», y creo que no ha habido ni habrá un artista como Freddie Mercury.

Aún así, me queda algo de raciocinio para ser capaz de analizar cómo el autor de «Bohemian Rhapsody« o «We are the Champions« es un ejemplo sobresaliente de creación de marca, aún cuando vivió ajeno a los medios durante toda su carrera.

A pesar de ser un chico formal y un gran estudiante, Farookh Bulsara, siempre tuvo claro que su destino era estar entre los grandes. De hecho, una de sus primeras frases al fundar Queen en 1970, y también una de las más recordadas, es: «No seré una estrella del rock. Seré una leyenda». Y lo cumplió, llevándolo además al extremo.

Mercury entendió enseguida que tenía que crear una marca en torno a sí mismo, más allá de la del propio grupo. Y lo hizo tan bien y de una manera tan sólida, que hoy por hoy es un icono que está por encima incluso de su música. Y es que ya quisieran muchas marcas y muchos departamentos de marketing dar con la fórmula para formar parte del imaginario colectivo de la misma forma en que lo hace el bigote de Freddie.

Lejos de los medios

Desde sus inicios, Mercury quiso saber más bien poco de los periodistas. Estos fueron tremendamente crueles con él y con el trabjo de Queen al principio, así que decidió no conceder entrevistas y hablar solamente con los pocos plumillas privilegiados que eran de su confianza. Aún así, y evidentemente gracias a su enorme talento, la prensa, salvo algunas excepciones, terminó estando siempre del lado de la banda y de su líder.

Sus declaraciones estaban muy estudiadas, aunque él quisiera aparentar lo contrario. Medía cada palabra, como buen portavoz que era, y conseguía exactamente el efecto deseado. El cantante era muy dado a frases contundentes, controvertidas, de las de generar titulares inmediatos:

  • «Creo que me llevo bien con la mayoría de la gente. Estoy seguro de que incluso me llevaría bien con King Kong. Tenemos la misma edad y he escalado edificios más altos».
  • «No me considero un líder. La persona más importante, quizás».
  • «Si no estuviera haciendo esto, no tengo nada más qué hacer. No sé cocinar».
  • «Cuando dejen de comprar nuestros discos, entonces diré adiós y haré otra cosa, tal vez me vuelva stripper».

Detrás de todo esto, en las 24 habitaciones de su lujosa mansión de Kensington, se escondía un hombre inbcreíblemente tímido, introvertido, solitario y atormentado por muchos demonios. Y precisamente ahí está parte de su éxito creando marca, comunicando, ya que el que no sea fan de Queen sólo conocerá al showman arrollador y excesivo, justo lo que a él le interesaba que trascendiera.

Constancia, paciencia y confianza

Si Mercury logró convertirse en un icono no fue precisamente por el apoyo de los genios del marketing. La banda no tuvo nunca detrás una maquinaria dedicada a que fueran los números 1 o a que ocuparan la portada de la Rolling Stone todos los meses. Fue más bien al contrario.

Sí recibieron cariño en EMI, pero nunca fueron su «producto» más importante, y es que, de hecho, como el propio Brian May me confesó un día en una entrevista, estaban a punto de tirar la toalla, casi completamente arruinados, cuando él éxito de «Bohemian Rhapsody» les colocó en el olimpo de la música rock internacional e impulsó su carrera definitivamente.

Por eso todos los miembros de Queen supieron ser una piña hasta el final, jugando cada uno un papel diferente pero siendo todos magníficos portavoces. En este sentido, Mercury fue un ejemplo de constancia y dedicación, siendo un modelo perfecto de lo que hoy en comunicación llamaríamos campañas «long tail».

De hecho, la grabación de “The Show Must Go On” (que no es, como muchos consideran, el testamento musical de Freedie, ya que este lo fue «Mother Love», última canción a la que puso voz, o, en todo caso, «These are the Days of Our Lives», cuyo vídeo grabó poco tiempo antes de morir y donde se despide tácitamente de todos sus fans) ilustra muy bien su perseverancia a la hora de mantener su marca personal hasta el final.

La letra, escrita a cuatro manos por May y Mercury, resume su vida y carrera, y nos muestra a un Freddie que acepta tranquilamente su inminente final. Los productores, y la propia banda, dudaban de la posibilidad de que el cantante pudiera llegar a grabarla debido a que estaba pensada para un registro vocal muy alto, por lo que el propio Brian preparó una demo cantando en falsete para mostrársela a su amigo, ya muy enfermo por el SIDA. Al transmitirle su preocupación, el del bigote le dijo, tomando un largo trago de vodka de una botella que tenía a mano, “I’ll fuckin’ do it, darling”, grabando el tema en una sola toma, consiguiendo registros altísimos y regalándonos una canción absolutamente imprescindible en la historia de la música.

Personalmente creo que hay muchos puntos de la vida de Freddie Mercury que podemos aplicar al PR y que su forma optimista y valiente de entender la vida también son aplicables al día a día de cualquiera pero, como ya he dicho, no soy objetivo. Lo que sí tengo claro es que hay pocos casos como el suyo en lo que llamamos «creación de marca personal», así que ya estamos tardando en estudiarlo como caso de éxito en escuelas y universidades…

https://youtu.be/_DuoBTJdmds?t=20s

El «Hijacking» en Comunicación: un imprescindible

Hoy quiero hablar de uno de esos palabros que revolotean alrededor del mundo de la comunicación y el PR: el «issues hijacking» o «hijacking de noticias».

Lo más probable es que, aunque no hayas oído hablar de ello, lo hayas puesto en práctica muy a menudo con la mayor parte de tus clientes. Y es que no es más que aprovechar la actualidad para intentar «colar» el mensaje, producto, portavoz o lo que sea de la marca con la que trabajamos.

Es uno de los valores más importantes que puede aportar una agencia de comunicación a sus clientes y, por lo tanto, un imprescindible, tanto como complemento indispensable en una estrategia de PR, como elemento diferenciador de la propia agencia (y por tanto, de los clientes que trabajan con ella).

Explotar bien un issues hijacking requiere de paciencia, dedicación y de un equipo con las orejas bien abiertas que detecte rápidamente los recovecos de la actualidad donde poder meter el mensaje del cliente. Y todo esto respetando los intereses del periodista, por supuesto, al que hay que venderle una historia o un portavoz que, objetivamente, tenga interés informativo y le ayude a complementar la noticia que acaba de dar o que está preparando.

Algunos trucos

En esto, como en casi todo, hay una serie de trucos que pueden venir bien para no perderse momentos en los que pueda resultar más sencillo «hablar de nuestro libro». Por ejemplo, preparar un calendario con fechas señaladas, días internacionales, etc. puede funcionar bien. Y lo mejor de todo es que permite trabajar en el tema con tiempo, preparándolo mejor.

Otro truco que suele funcionar estar echar un vistazo de vez en cuando a las tendencias en Twitter. Más de una vez en PR Garage hemos conseguido un buen «issues hijacking» gracias a un hashtag…

Tener una comunicación constante con los clientes también funciona: saber lo que les interesa, consultarles sobre la actualidad, conocer si podrían aportar ángulos. Y muchas veces, cuando uno es incapaz de encontrar un punto de vista diferente, el propio cliente puede ayudar.

Por supuesto, no hay nada mejor que entrar en los periódicos online varias veces al día, consultar redes sociales, leer la prensa… Es la única forma, al final, de encontrar ganchos en el día a día de los que colgar nuestras propuestas.

También es importante no forzar. Si lo que vamos a proponerle a un periodista está cogido con alfileres o es difícil de sostener, mejor no hacerlo. De lo contrario estarás quemando un cartucho importante para la próxima.

A veces resulta complicado, está claro, pero al final los medios agradecen tener una fuente autorizada y experta para hablar de las cosas. Sin ir más lejos, hace poco colocamos a uno de nuestros clientes, el despacho de abogados Patón & Asociados, en multitud de medios haciendo un «issues hijacking» a partir de la noticia de la mujer que había denunciado falsamente a su marido por secuestro y maltrato en Castilla y León. El tema era delicado, pero ofreciendo un punto de vista diferente y, sobre todo, experto, la noticia tuvo buena repercusión.

La labor de las agencias de PR pasa por maximizar en los medios la presencia de las marcas con las que trabajan y, aunque no sea el método más fácil o más directo (para eso están las notas de prensa, las entrevistas, los estudios…), el del «secuestro de noticias» es, si se hace bien, uno de lo más eficaces que, además, puede terminar con nuestro cliente siendo portavoz recurrente del periodista «secuestrado».

Animarse para mejorar la productividad: la importancia de una buena actitud

El buen humor es clave para ser un buen empleado y aumentar la productividad. Y es algo que empieza desde que llegas al trabajo.

¿Hay algo más importante que la buena disposición y el buen humor en el trabajo? La experiencia es un grado y el conocimiento es poder… Pero nada de ello servirá de nada si vamos cada día a la oficina de mala gana o si nuestros compañeros/clientes/proveedores siempre tienen una mala respuesta preparada o un «no» en la punta de la lengua. ¿Cómo va a aumentar la productividad en esas condiciones?

De hecho, hay quienes defienden que la actitud es más importante en la vida que la inteligencia.

Porque la realidad es que el buen humor afecta a cómo encaramos la jornada laboral y cómo y cuánto producimos. Y lo curioso es que la forma en la que encaramos el día, la llegada al trabajo, es clave. Un estudio de la Universidad de Ohio publicado en marzo de 2016 realizado en un servicio de asistencia telefónica profundizó en este campo.

Una de las conclusiones del estudio es que los trabajadores que llegaban de buen humor y motivados al trabajo mantenían su rendimiento prácticamente inalterado durante toda la jornada; incluso después de atender sus llamadas. Por contra, aquellos que ya llegaban tristes o enfadados solían empeorar tras interactuar con las personas al otro lado del teléfono, por lo que su productividad descendía un 10%.

Mantener el buen humor es casi una filosofía de vida. Hay que identificar constantemente qué cosas nos hacen felices y cuáles no. Si una cosa nos hace felices, intentar hacerla lo más posible; si una cosa nos hace infeliz, intentar evitarla. Es decir: es una de esas cosas que resulta muy sencilla de decir, pero no tanto de hacer. Requiere esfuerzo.

¿Y si algo no se puede evitar?

Claro, que no todo se puede dejar a un lado. Si es algo inevitable, como ciertas cuestiones laborales, lo que debemos es intentar hacerlo de la forma más positiva y constructiva posible. ¿Qué sentido tiene recrearte en lo poco que te gusta hacer algo si no te queda más remedio que hacerlo? Es algo así como una versión del popular proverbio chino «Si un problema tiene solución, no hace falta preocuparse por él».

Por eso en PR Garage siempre estamos intentando buscar cosas que nos motiven y nos ayuden a llegar con una sonrisa en la cara al trabajo, aunque no siempre sea sencillo mantenerla. Poner música, compartir una buena comida con los amigos, fomentar la conversación, pedir opinión al resto, intentar que la decoración resulte estimulante, esforzarte como querrías que se esforzaran los demás, hacer de vez en cuando «días de niños» para que los peques conozcan el trabajo de sus padres, que la oficina sea ‘dog friendly’…

Y como lo de animarnos en esta agencia lo tenemos tan interiorizado… Nos hemos animado, literalmente. Nos parecía divertido tener una versión caricatura de nosotros mismos y así lo hemos hecho. En la foto que ilustra el post podéis vernos a Mario Jiménez y a mí, Carlos Hergueta, como si fuésemos dos personajes de dibujos animados. Él toca su inseparable guitarra mientras yo juego a la consola. Otras de esas cosas, por cierto, que nos hacen levantarnos por la mañana de buen humor y con ganas de aumentar nuestra productividad 🙂

Mario Jiménez y Carlos Hergueta, equipo de PR Garage, siempre animados para aumentar la productividad

 

¿Cómo comunicar la disrupción?

Si atendemos a lo que nos dice el Diccionario de la RAE, una disrupción es una «rotura o interrupción brusca». Aplicado a la actualidad, y en concreto a la tecnología, este concepto se suele aplicar a aquello que provoca un cambio profundo o que previsiblemente va a modificar el status quo.

Aquí cabrían de igual manera las redes sociales, los youtubers, la telefonía móvil, Amazon, el Internet de las Cosas, Netflix o los eSports, por ejemplo.

Cada uno a su manera y en medidas diferentes ha transformado nuestras vidas, y todos tienen en común varias cosas. La primera, que fueron poco entendidos al principio. La segunda, que generaron el rechazo de personas y compañías acomodadas en el lado más tradicional de hacer las cosas. La tercera, que sus características o sus aportaciones fueron (y en muchos casos siguen siendo) difíciles de transmitir al gran público.

Hacer comunicación de lo que no existe

Llevado a nuestro terreno, el de las agencias de Comunicación y Marketing, es apasionante poder trabajar con un cliente dispuesto a arriesgar y a romper las reglas mediante un producto disruptivo. Pero al mismo tiempo es un reto complicado que requiere de un equipo igual de innovador y flexible.

20161020_160706En PR Garage tenemos la suerte de hacerlo con algunas compañías que, cada una en su sector, aportan un alto grado de innovación. Pero en mi caso concreto me ha tocado hacerlo en momentos que recordaré siempre, ya sea por lo bizarro de la situación o por haber sido consciente desde el primer momento de que lo que estábamos haciendo iba a suponer un punto y aparte.

En 2010 tuve la (impagable) oportunidad de poner en marcha una acción de PR que denominamos «YouTube como plataforma para jóvenes talentos». Hoy, todos los conocemos como youtubers, pero entonces, hace más de 6 años, este término ni siquiera existía.

En aquella campaña no se hablaba de ElRubius, Mangel, Vegeta o Patri Jordán (aunque cueste creerlo, no eran conocidos aún o ni siquiera existían), así que nuestros protagonistas fueron creadores que estaban haciendo un gran trabajo en YouTube pero que resultaban ajenos al gran público.

Algunos de ellos fueron Txaber Allue (El Cocinero Fiel), Gina Tost, Isabel Llanos (Isasaweis) o Aishawari, y en algunos medios daban como cifra asombrosa que, en España, un youtuber podía llegar a ganar 350 euros al mes (ojocuidao)…

Algunos periodistas que hoy son referentes en Tecnología (entre otros, Violeta Molina de Agencia EFE; Manuel González de TVE; Rosa Jiménez de El País; Pablo Romero, de El Mundo, hoy en El Español; o el propio Carlos Hergueta, de Europa Press y hoy mi socio en PR Garage) supieron ver el tirón de estas nuevas estrellas y publicaron interesantes artículos, pero colocar la historia en medios generalistas no fue nada fácil.

Finalmente, la campaña resultó un éxito, generando un valor publicitario de varios cientos de miles de euros y despertando interés y debate, tanto en otros medios como entre la gente.

Siempre hay un ángulo

En estos casos se corre el riesgo de que por falta de conocimiento a causa de la novedad, el periodista o el editor no entienda o no vea el interés de la noticia. También puede suceder que sea complicado hacer ver el valor de lo que se cuenta por falta aún de datos o cifras.

Por eso es importante estudiar todos los ángulos del producto o la compañía, y ahí es donde reside el valor de la agencia. Es fundamental que en su equipo haya diversidad de opiniones, puntos de vista diferentes y especializaciones. Y es que, al final, no hay tema que se resista a una buena reunión de un equipo creativo.

Actualmente, la Realidad Virtual o los eSports son claros ejemplos de disrupción y, por tanto, grandes retos para las personas que tenemos que comunicarlos. Por suerte, generan mucho interés en algunos sectores, pero una vez agotados los ángulos informativos «normales» es complicado generar noticia.

Aún así, y precisamente gracias a esa complicación, bendita disrupción, que nos obliga a estar siempre con la mente abierta y en reciclaje permanente. ¡Qué sería de nosotros si sólo pudiéramos trabajar con productos y marcas fáciles de comunicar!