Monthly Archives: mayo 2016

¡Ay, los influencers!

Cuando uno empezó en esto del Periodismo y la Comunicación como estudiante, siendo un pardillo de 18 años al que la Complutense le parecía una especie de lugar sagrado del conocimiento (¡ja!), le decían que los periodistas eran capaces de influir en la gente, en las corrientes de pensamiento, en la forma en que la sociedad en general interpreta el día a día, que nosotros éramos los que configurábamos eso que se llama la “agenda”, que define lo que se cuenta y lo que no, lo que se quiere dar a conocer y lo que se quiere que se ignore. Y lo peor de todo es que uno se lo creyó.

En realidad, unas pocas experiencias laborales después, me di cuenta de que evidentemente esto no era así, y que si alguna vez lo había sido, había pasado ya mucho tiempo. De entrada, influye mucho más Belén Esteban (recordemos que su “libro” vendió más de 100.000 ejemplares) o cualquier concursante de Gandía Shore, que un periodista, que además cobra una cuarta parte y trabaja mil veces más. Junto a esto, el peso que la prensa tenía entre los ciudadanos hace 15 ó 20 años no es ni comparable al que puede tener ahora, entre otras muchas cosas pero méritos propios al haberse convertido en un escaparate para la publicidad y la información política más interesada.

Lo que se lleva ahora son los influencers, un término en el que cabe todo, desde deportistas a actores, pasando por modelos, famosetes, cantantes… con tal de que se asocien a una marca o hagan de prescriptores de un producto. Por supuesto, previo pago de unos cuantos miles de euros.

No soy capaz de valorar el verdadero poder de influir que tienen estas personas pero, desde luego, para muchas personas son referentes y puede que incluso modelos a seguir, pero de ahí a gastarte 700 euros en un móvil porque lo recomiende un tenista o 150 en unas zapatillas porque las lleva el cantante de moda, pues no sé, la verdad.

SocialMediaInfluencerSin embargo, parece que la burbuja creada en torno a estas personas podría estar desinflándose. Según la web Digiday, que ha publicado una entrevista con un ejecutivo especializado en «Social Media» que ha preferido no revelar su nombre, se ha malgastado mucho dinero en pagar a influencers, una tendencia que, según este mismo profesional, comenzó a tomar forma en 2014.

Como bien dice este ejecutivo, la tarifa empezó en 500 euros, al poco pasó a 1.500 y ahora ya hablamos de varios miles, siempre en función de lo que se quiera comunicar y del tamaño de la marca que lo haga.

Vivimos, como comentábamos hace poco en un post anterior en el blog de PR Garage, en la era del «Content Shock», donde producimos más contenido del que podemos asimilar. Esto nos ha llevado a publicar muchos más tweets, posts, noticias… que hace unos años, lo que ha venido acompañado, en muchos casos, de un descenso de la calidad, algo que ha hecho que muchas marcas deriven parte de la creación de estos contenidos a los influencers.

Desde luego, trabajando en Comunicación me han pedido en varias ocasiones “tener contactos entre influencers” (yo mismo los he incluido en algunas propuestas) o que identifique aquellos que podrían “pegar con la marca”. Para una agencia, al final, son una herramienta más de trabajo y, como tal, ha de conocerlos y ha de saber cómo llegar a ellos, pero eso no quiere decir que, al menos en mi caso, algo me haga crack por dentro cada vez que me lo piden.

Sin ir más lejos, una de estas prescriptoras, de la que no diré el nombre pero sí que trabaja en LaSexta, con la que contactamos para un evento con un cliente que también mantendremos en el anonimato, nos llegó a pedir 50.000 euros por hacerse algunas fotos en una «alfombra roja» y publicar luego 3 tweets sobre el evento. Evidentemente, se impuso el sentido común y rechazamos la suculenta oferta.

Volviendo a las declaraciones del ejecutivo misterioso de Digiday: “los influencers van a empezar a desaparecer. Las marcas van a empezar a darse cuenta de que el número de seguidores que tengas no importa una mierda. Que hagan fotos bonitas y tengan 200.000 seguidores no significa nada”. No sabemos si esto será así, pero sí parece que la corriente pierde fuerza. Muchos usuarios protestan ya si una vídeo blogger conocida por sus habilidades con la repostería «comenta» lo bien que funciona un maquillaje, o si un youtuber de videojuegos «deja caer» lo mucho que molan las zapatillas X.

Aún así, por mucho que la burbuja se deshinche, no parece que el aire se vaya a escapar de golpe, así que nos quedan influencers para rato. Probablemente sean uno de los frutos de la sociedad marketiniana y cambiante en la que nos ha tocado ejercer la profesión, o una consecuencia más de la realidad paralela en la que ha empezado a convertirse la Comunicación, pero ¡Ay, los influencers!

Del «brand lover» al «experience lover»

Uno de los grandes cambios que ha traído consigo Internet, y en especial el desarrollo de una sociedad conectada permanentemente, es el de otorgar un enorme poder al usuario, cliente, consumidor o como queramos llamar a las personas que, a diario, nos decantamos por una marca, un producto o un servicio. Nos consideremos unos brand lover o no.

El poder acceder a mucha más información, desde nuestro propio teléfono móvil y en tiempo real, justo antes de hacer una compra, ha dado la vuelta a la forma en que nos comportamos: somos mucho más exigentes, no compramos a cualquier precio y comparamos mucho antes de decidirnos por algo.

Estamos en la denominada era del «Content Shock», y es que recibimos muchísima más información de la que podemos procesar, aún cuando, según los últimos datos, somos capaces de consumir 11 horas diarias de contenidos. De hecho, actualmente se genera más contenido cada día en el mundo del que una persona podría consumir en toda su vida.

Al mismo tiempo, las experiencias son cada vez más efímeras, lo que no deja de concederles cierto halo de exclusividad. De ahí que nuevas plataformas como Snapchat o Periscope ofrezcan la oportunidad de generar nuevos contenidos, capaces de llegar mejor a las nuevas generaciones, a las que ya no les interesan en absoluto los medios tradicionales o las formas de comunicación a las que estamos acostumbrados.

Un contexto inédito

Are_You_ExperiencedEsto coloca a multitud de profesionales del mundo del marketing, la publicidad, el periodismo o la comunicación en su sentido más amplio ante un reto de enormes proporciones: conseguir llegar a un público que ha cambiado por completo su forma de consumir información.

Luz De-León, una de las mayores expertas de España en Experiencia de Usuario (UX) y organizadora de Experience Fighters, evento clave en el ámbito del UX, cree que en el escenario actual, por un lado el consumidor “toma el control” y, por otro, las compañías lo conocen casi todo de sus clientes, de ahí que considere que un futuro muy próximo las empresas se adelantarán a las necesidades del consumidor para proponer experiencias en su día a día. De esta forma, la experiencia sustituye a la marca. “El Brand lover ha dado paso al Experience lover”, en palabras de De-León, que además es la directora de Diga33!.

Un gran ejemplo de esto es cómo la televisión ha dejado de ser un medio unidireccional para implicar directamente al espectador, permitiéndole interactuar y convirtiéndole en usuario. Un usuario que ve programas a la carta, que opina en directo, que influye en los contenidos y que, por si esto fuera poco, puede saltarse la publicidad si decide recurrir a las plataformas digitales.

Este mismo Experience lover es, en gran medida, el que ha llevado a muchos medios al borde del abismo, porque es un consumidor que prefiere no informarse a través de los canales tradicionales, que odia la publicidad y que prefiere dedicar su tiempo a otro tipo de experiencias, generalmente a aquellas que le garantizan una satisfacción directa. De ahí que las redes sociales sigan sumando usuarios, ya que no dejan de ser un escenario donde podemos disponer de nuestro «minuto de fama» de manera casi permanente.

Del Story Telling al Story Doing

En este panorama casi inédito es importante empezar a definir unas pautas para conseguir llegar a colectivos como los Millennials, que no sólo han perdido toda fidelidad por las marcas, sino que saben perfectamente lo que quieren y consumen contenido en multitud de plataformas.

De momento, parece claro que las nuevas estrategias de comunicación deberán anteponer el diseño de experiencias a la venta propiamente dicha, unificando las necesidades de negocio con las necesidades del público al que te diriges, ya que hoy por hoy como marca sólo conseguirás trascender si eres útil en la vida de la gente.

Esto supone crear nuevos modelos que dejen obsoletos a los anteriores, pasar del casi recién estrenado «story telling» al «story doing». La necesidad de saber lo que pasa en el mundo, especialmente en el mundo que nos afecta directamente, aquel que tenemos más cerca, siempre va a existir, tan sólo necesitamos encontrar la manera adecuada de contarlo.

PR Garage: un nuevo hogar, muchas historias por contar

Algunas de las mayores empresas y bandas del mundo nacieron en un garaje: Los Beatles, Los Ramones, Hewlett Packard, Disney, Lotus, Amazon, Apple… Aunque en algunos casos no está claro cuánto hay de verdad y cuánto de marketing (Steve Wozniak dijo recientemente que esta afirmación es un mito en el caso de Apple), poco importa; lo importante es que es la metáfora perfecta de un comienzo. Todos los grandes proyectos tienen un punto de partida y normalmente suele ser humilde.

Hoy arranca mi nueva etapa profesional, con ese mismo espíritu. Empiezo de cero, con humildad: me alejo del Periodismo para adentrarme en el mundo de la Comunicación. Tal y como anuncié en mi Tumblr, hace tan solo unos días dejé de trabajar en Europa Press; ahora cuento con orgullo que me incorporo como socio-director a la recién nacida agencia PR Garage.

El nombre de la agencia no es ninguna casualidad, no ha sido elegido a la ligera: refleja su espíritu. Mis recién estrenados socios, Mario Jiménez y Javier López de Pablo, y yo no podemos evitar vernos reflejados en el garaje de los padres de John Lenon, en el de los padres de Jobs, en la antigua casa de David Packard o en Susan Wojcicki, la amiga que alquiló su garaje a Sergei Brinn y Larry Page para que comenzasen a trabajar en Google. El piso donde tiene sus oficinas PR Garage es nuestro garaje.

No ha sido fácil tomar la decisión de dejar a un lado el Periodismo y marcharme de una empresa que ha sido mi casa durante 12 años. Desde que entré en la facultad, mi obsesión fue trabajar en medios especializados en tecnología y videojuegos y mi gran objetivo en Europa Press, cuando entré de becario, fue que este tipo de información tuviese un papel relevante. Años después, Portaltic, un proyecto por el que he derramado sangre, sudor y lágrimas (literalmente, porque soy muy sentido, en las ferias es habitual ir corriendo de un lado a otro y también tengo tendencia a los tropezones), es uno de los portales más importantes de la agencia.

Sin embargo, yo no soy la misma persona de hace una década. Durante mi etapa como periodista, pude conocer a muchos compañeros y sus medios, empresas tecnológicas y agencias, adentrarme en el sector, probar sus productos, conocer cómo funcionan, cómo se comunica y qué se podría mejorar… Tengo que reconocer que desde hace bastante tiempo, me preguntaba cómo encajaría yo en ese mundo, en “el otro lado”.

Mientras trabajaba como periodista, poco a poco fui involucrándome en proyectos más cercanos al papel de un PR que de un periodista: he organizado eventos en solitario (como TICBeer, un encuentro de coworking para agencias; o  Top 10, unos premios de videojuegos votados por más de 50 periodistas especializados) o junto con otros compañeros (comoTecnavidad); también he tomado un papel relevante en las gestiones comerciales de Portaltic.

Era algo que me tentaba, aunque no lo perseguía. Pongamos que estuviésemos hablando de una situación sentimental: es como cuando un amigo te dice “no, yo ahora estoy bien; no estoy buscando nada”, pero a los dos días conoce a alguien y seis meses después, se casa. Así ha sido mi encuentro con PR Garage: amor a primera vista.

Mario y Javier -a quienes conocía desde hacía tiempo, debido a su experiencia con cuentas como Google o Visa- me ofrecieron unirme a PR Garage hace solo unos días. A lo largo de mi trayectoria he tenido otras ofertas de trabajo, pero ninguna como esta. Más allá de la gran opinión que tengo de ellos como profesionales, la agencia ya cuenta con 9 clientes, entre los que se encuentran compañías como Moovit, iRobot o la WWE. También está formada por un equipo joven, pero con muchos años de experiencia, y un firme objetivo: elevar los estándares de calidad y cercanía de la comunicación.

Por supuesto, eso solo se puede conseguir de una forma: con un equipo siempre experimentado e implicándonos tanto en los proyectos, conocer tan bien a nuestros clientes, que identifiquemos sus historias, lo que merece la pena contar. PR Garage es mi nuevo bebé, como lo fue Portaltic. Y también lo serán todos y cada uno de los proyectos en los que voy a trabajar dentro de la agencia, en los que volcaré todos mis conocimientos, intuición, cariño y energía. ¿Qué no haría un padre por sus hijos?

Hoy os saludo desde mi nuevo hogar. El proceso de cambio ha sido tan vertiginoso que apenas he tenido tiempo de digerirlo. Pero me debía a mí mismo -y a mi forma de ver el mundo- subir a este tren: era mi oportunidad de emprender; de crear algo. El paso que he dado es un paso que da miedo, como abandonar tu cabaña cómoda y calentita para trepar a lo alto de la montaña y asomarte al precipicio.

Por supuesto, da vértigo. ¿Pero sabéis qué más se ve desde lo alto de una montaña? El mundo entero bajo tus pies.

 

Lo que piden los ciudadanos de la comunicación política

Confirmado lo que nos temíamos, nos enfrentamos a la “revalida” y no nos referimos al examen final de primaria ordenado por la LOMCE, sino al nuevo proceso electoral ya en marcha que culminará con nuevas votaciones el próximo 26 de junio. Analizamos hoy lo que pensamos que, como ciudadanos y profesionales de la comunicación, los votantes esperan que sea la comunicación de los partidos en 2016.

En realidad la comunicación política debiera ser bastante sencilla si no fuese por la “mochila” con la que cargan todos los partidos políticos y cada candidato. En esas mochilas cabe de todo y ese equipaje condiciona muchas veces las acciones, propuestas y forma de actuar de los partidos.

La comunicación que debe llevar a los votantes a las urnas con la papeleta de su partido bajo el brazo debe basarse en 6 principios que todo buen político, alguno habrá, debería tener en cuenta:

  • Honestidad. No mientas, no llames a las cosas por otro nombre, ni utilices eufemismos.
  • Simplicidad. Explica las cosas como son para que las entienda la mayor parte posible de los ciudadanos.
  • Responsabilidad. Cumple con lo que prometas en el tiempo y forma indicado y, si no puedes hacerlo, explica claramente los motivos y asume las responsabilidades empezando por ti mismo
  • Coherencia. Establece un ideario y unos principios y desarrolla tu organización, tus programas y acciones de acuerdo con ellos.
  • Transparencia. No basta con tener buenas ideas o intenciones, hay que plasmar su ejecución en un programa detallado que permita a los votantes saber lo que cuesta poner en marcha cada medida y en qué afecta al conjunto de la economía y de la sociedad. Encontrar el equilibrio es difícil pero, a la larga, adoptar decisiones informadas por parte de los votantes genera menos tensiones.
  • Ilusión. Transmite tus ideas de forma creativa para hacer aflorar los sentimientos de los votantes de manera que hagan suyas tus ideas y tu programa.

Además la política en cualquier sociedad de nuestro siglo debería tender a la consecución del bien común, del progreso y del desarrollo de la misma. Cualquier fin que nos aleje del bien común no debería ser contemplado por ningún partido. Si un político o partido se rige por esos principios logrará generar la confianza perdida.

Para ello, necesitarán desarrollar una comunicación multicanal eficiente, que haga uso de los diferentes canales a su disposición para llegar a todo tipo de ciudadanos (medios de comunicación, redes sociales, encuentros, visitas, mítines, incluso carteles y publicidad electoral).

El partido que consiga la comunicación más efectiva con el menor coste ya habrá ganado mucho en la estima de los votantes en esta etapa de hastío por la política y de crisis económica.

Queda algo más de un mes para las elecciones, la precampaña calienta motores, ¿nos animamos a ver qué hay debajo del capó de la maquinaria electoral de los partidos más representativos en España? Estaremos atentos pero no esperamos sorpresas.